tapaBuenos Aires: Paidós. 2016.

 El autismo es plural. Los síntomas del autismo se manifiestan de formas diferentes en personas diversas. Las trayectorias y caminos que transitan también son variados. Personas distintas entre sí, originales, que se resisten al uniforme estático y unívoco de las etiquetas.

En este libro se presentan programas, modalidades de intervención, formas de enseñar para mejorar las prácticas de maestros, terapeutas, familias. Ideas que encuentran su origen en investigaciones sistemáticas y rigurosas, en nuevos desarrollos teóricos, pero también en sueños que han motorizado cambios y nuevas formas de abordaje. Sueños de madres, padres y familias; de terapeutas; de personas con autismo; de maestras y maestros que creen que la inclusión es posible y trabajan para alcanzarla. Autismos aborda una temática compleja de manera directa y amigable. Reúne las voces de expertos terapeutas, docentes e investigadores que ofrecen una perspectiva actualizada y comprometida con la construcción de buenas prácticas profesionales de intervención, que procuren mejorar el bienestar emocional y la calidad de vida de las personas con trastornos del espectro autista (TEA) y sus familias, desde que son niños hasta su vida adulta

En este volumen no solo hemos querido ofrecer distintas perspectivas de intervención sino que también buscamos presentarlas desde el niño al adulto, con la necesaria inclusión de las familias. Incluso los programas de intervención temprana en bebés están sembrando un potencial de alternativas para mejorar la vida de los jóvenes y adultos, apuntando desde muy temprano al bienestar emocional, la calidad de vida y al desarrollo de la autonomía.

El autismo ya lleva un tiempo considerable en los manuales internacionales de diagnóstico. Y eso tiene como consecuencia, entre otras cuestiones, que aquellas niñas o niños pequeños que recibieron un diagnóstico de autismo hoy tal vez ya son jóvenes o adultos. Por ello, el capítulo de José Luis Cuesta y Martha Orozco se centra en la necesidad de diseñar servicios para jóvenes y adultos, haciendo foco en la calidad de vida, la promoción de oportunidades, los apoyos centrados en las personas y las posibilidades de desarrollo de una vida independiente.

Karina Solcoff nos recuerda en su capítulo que cuando trabajamos en la construcción de la autobiografía de un niño con TEA, estamos pensando en el adulto que ese niño será. En esa dirección, el sentido de la actividad, la motivación y los intereses personales son temas sumamente importantes a lo largo del ciclo vital y se articulan con la construcción narrativa en el contexto del desarrollo de la trama autobiográfica. Dentro de las posibilidades y limitaciones de cada persona, es necesario planear la intervención en el área, ya que esto redundará en el desarrollo de los objetivos de autonomía, autodeterminación y autovalimiento.

Asimismo, se subraya el papel de las familias, no solamente conociendo y compartiendo objetivos y criterios de trabajo con el equipo de terapeutas sino participando activamente en las diferentes propuestas de intervenciones mediadas por padres. En su capítulo, Alexia Rattazzi ofrece una revisión de este tipo de programas, atendiendo a las necesidades que plantea el sostenido crecimiento del número de niños diagnosticados con TEA y la escasez de profesionales especializados en lugares con bajos recursos o alejados de las ciudades.

Para brindar instrumentos y estrategias de intervención en contextos familiares, clínicos o escolares, Raquel Ayuda sugiere objetivos, actividades e ideas para favorecer el desarrollo del juego. Se despliegan propuestas prácticas que van desde los juegos motores y sensoriales más tempranos al juego de reglas o a las posibilidades de jugar con otros en casa, en la plaza o en el patio de la escuela.

Por su parte, Juan Martos, Sandra Freire, María Llorente y Ana González se ocupan de la intervención para el desarrollo de las competencias intersubjetivas, las habilidades sociales y la teoría de la mente. Las relaciones interpersonales, los víncu­los, la interacción mediada por objetos desde las prácticas de crianza y el desarrollo temprano y hasta las habilidades mentalistas más complejas son objeto de análisis y de propuestas de enriquecedoras formas de abordaje para contribuir con la tarea de los terapeutas, los docentes y las familias.

En lo que respeta a los programas integrales de tratamiento, Cecilia Montiel describe los alcances del SCERTS, un modelo educativo innovador para trabajar con niños con TEA y sus familias. Proporciona directrices específicas para ayudar al niño a convertirse en un comunicador social competente y seguro, y al mismo tiempo evitar los problemas de comportamiento que interfieren con el aprendizaje y el desarrollo de las relaciones. También se propone brindar información útil a las familias, los educadores y terapeutas que contribuya a favorecer los procesos de intervención psicoeducativa y optimizar los apoyos necesarios para el desarrollo del niño.

Daniel Valdez presenta en otro de los capítulos, las características del Early Start Denver Model (ESDM; modelo de intervención temprana de Denver), que encuentra su fundamentación en la psicología del desarrollo, sobre todo en los enfoques psicogenéticos. El ESDM es considerado un programa integral de tratamiento de los TEA centrado en el niño y la familia dado que promueve pautas de desarrollo temprano a partir de los modelos de desarrollo y los contextos naturales de interacción, atendiendo a los intereses del niño y las interacciones familiares.

Todos los autores –terapeutas, docentes, clínicos, investigadores– que formamos parte de este libro, esperamos contribuir a la construcción de buenas prácticas profesionales que procuren mejorar el bienestar emocional y la calidad de vida de las personas con TEA y sus familias. Todo esto, que puede parecer muy abarcativo y general, se hace particular y personal en nuestra propia vida y en la de pacientes y alumnos concretos: estas páginas hablan de nosotros y de Franchi, de Sofi, de Joaquín, de Nico, de Santi, de Milo, de Lucía, de Pablo, de Camila y de tantos otros de los que hemos aprendido mucho. Queremos compartir aquí, en estas páginas, algunos de esos aprendizajes porque confiamos en que todos podemos seguir mejorando, rompiendo barreras, superando límites.

Y aunque estas prácticas se basan en las evidencias, la investigación y la realidad, no renunciamos a los sueños, ni a la utopía, que nos convoca a seguir caminando, como nos recuerda Eduardo Galeano: “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.

Daniel Valdez

El libro se puede conseguir en todas las librerías (que tengan paidós/planeta) o en www.tematika.com