“Según Hans Asperger, los niños que él describió estaban caracterizados por:

Alteraciones en la comunicación no verbal: existe una reducción en la cantidad y en la diversidad de expresiones faciales, y una limitación en el uso de gestos. Asimismo, existen dificultades para entender los signos no verbales que utilizan otras personas.

Idiosincrasias en la comunicación verbal: la comunicación espontánea se caracteriza por emisiones circunstanciales (es decir, falla para distinguir las abstracciones de las narraciones autobiográficas), relatos largos e incoherentes que no logran transmitir un mensaje o pensamiento claro (por ej: lenguaje tangencial promovido por una serie de asociaciones), y unilateralidad (es decir, falla para lograr cambios de tema o introducción de nuevo material en la conversación). El estilo y el tono del lenguaje son pedantes, tal como hablaría un “pequeño profesor”.

Adaptación social e intereses especiales: existen preocupaciones egocéntricas con intereses inusuales y circunscriptos que absorben la mayor parte de la atención y la energía de la persona, dificultando la adquisición de habilidades prácticas necesarias para la autoayuda y la integración social. Algunos de estos intereses, como por ejemplo los números y las letras, son frecuentemente precoces. En momentos posteriores, los intereses especiales suelen evolucionar a colecciones específicas de información y relacionadas con un tema, tales como astronomía o geografía, siendo un conocimiento de naturaleza enciclopédica.

Intelectualización del afecto: la presentación emocional se caracteriza por una empatía pobre, la tendencia a intelectualizar sentimientos, y la ausencia de una comprensión intuitiva de las experiencias afectivas y la comunicación de otras personas.

Torpeza motora y pobre conciencia corporal: la presentación motora se caracteriza por una postura peculiar y una marcha inusual, una conciencia corporal pobre, y torpeza. Tienen cierta dificultad para participar de actividad deportivas grupales u otras actividades de autoayuda que involucren coordinación motora e integración. Tienen habilidades grafomotoras pobres.

Problemas de conducta: la causa más frecuente de consulta clínica de estos pacientes era el fracaso escolar y problemas conductuales asociados tales como agresividad, no seguimiento de normas, y negativismo. Asperger explicaba esto en términos de los déficits de entendimiento social que tenían estos niños y su obsesión extrema por intereses circunscriptos. Le preocupaba el pobre ajuste social que tenían y como eran “cargados” continuamente por los compañeros (situaciones de “bullying”, término utilizado en la lengua inglesa para describir el “patoteo”).

Inicio: Asperger pensaba que la condición no podía ser reconocida en la infancia temprana. No consideraba que las capacidades linguísticas y la curiosidad por el ambiente, incluyendo a las personas, fueran particularmente desviadas.

Patrones familiares y de género: ya 30 años antes de que la primera publicación revelara que existían contribuciones genéticas en la etiología de los TEA, Asperger había remarcado la naturaleza familiar de la condición que afectaba a sus pacientes, sugiriendo que casi todos compartían rasgos con padres o familiares. Sus pacientes eran casi exclusivamente varones.

Muchas de las clasificaciones diagnósticas se basan en esta caracterización del Dr. Asperger.

Rasgos clínicos actuales

Inicio

Los niños con trastorno de Asperger suelen no presentar retrasos en la adquisición del lenguaje, en el desarrollo cognitivo, ni en las habilidades de autovalimiento en los primeros años de vida. En algunos casos, la adquisición del lenguaje, en términos de vocabulario y construcción de oraciones, puede ser precoz.

La adquisición del vocabulario puede ser inusual, ya que los niños aprenden palabras complejas o utilizadas por los adultos, típicamente asociadas a un interés especial. Los padres pueden referir que una vez que el niño comenzó a hablar, presentaba una cualidad pedante en su forma de hablar, por su elección de palabras y por la formalidad de la construcción de sus oraciones, como asimismo por el tono de voz y el fraseo (asumiendo una cualidad de enseñanza, como si estuvieran dando una clase).

Los patrones de apego hacia los miembros de la familia son comunes y, a diferencia del autismo, hay muy pocos signos visibles de alteración social en el ambiente familiar. Estos niños se dirigen a otros aunque pueden “usarlos” más instrumentalmente que recíprocamente, por ejemplo, para hablarles más que para realmente integrarlos en un interés común.

La alteración social se hace más aparente cuando el niño está fuera del ambiente familiar, particularmente en situaciones de grupo con pares. En tales circunstancias pueden acercarse a sus pares de manera inadecuada, por ejemplo, hablando en voz muy alta estando cerca, o enojándose mucho cuando los otros niños no quieren jugar con ellos, siguiendo sus propias reglas.

Durante los años preescolares algunos niños pueden desarrollar intereses intensos acerca de los cuales aprenden mucho. Algunos de estos intereses pueden ser inusuales para su edad (ej. geografía, flechas, bocas de tormenta, etc.). Pueden adquirir mucha información relacionada al interés especial y suelen hablar acerca de esto a sus pares, quienes no muestran el mismo interés y, consecuentemente se distancian de tales niños.

Funcionamiento social

En contraste a la presentación social en el autismo, las personas con trastorno de Asperger, se sienten aislados socialmente pero suelen no retraerse en presencia de otras personas. Suelen aproximarse a los demás pero de manera inapropiada o excéntrica, por ejemplo, pueden comenzar una conversación (habitualmente con un adulto) que es unidireccional y caracterizada por un discurso largo y pedante acerca de un tema favorito y generalmente raro y restringido.

Pueden mostrar interés en las amistades y en encontrarse con gente, pero sus deseos suelen frustrarse por la manera en la que se acercan, por la falta de sensibilidad a los sentimientos, intenciones y a los signos de comunicación implícitos de los demás (ej. signos de aburrimiento, de apuro para irse o de necesidad de privacidad).

Debido a la frustración crónica, algunos individuos con trastorno de Asperger desarrollan síntomas de un trastorno de ánimo. Asimismo, pueden reaccionar inapropiadamente o fallar en la  interpretación del contexto de la interacción afectiva, haciéndolos parecer insensibles, formales o indiferentes a las expresiones emocionales de otras personas. Pueden ser capaces de describir correctamente de una manera cognitiva y formal las emociones e intenciones de otros, lo mismo que convenciones sociales; sin embargo son incapaces de actuar utilizando este conocimiento de una forma intuitiva y espontánea, por lo que pierden el tempo de la interacción.

La pobre intuición y la falta de adaptación espontánea se acompañan de una marcada dependencia de reglas conductuales formales y convenciones sociales rígidas.

Patrones comunicacionales

Hay al menos 3 aspectos de los patrones de comunicación de las personas con trastorno de Asperger que son de interés clínico.

En primer lugar, la prosodia es pobre, a pesar de que la inflexión y la entonación no son tan rígidas y monótonas como en el autismo. Frecuentemente muestran un rango pequeño de patrones de entonación, utilizándolos sin importar el funcionamiento comunicativo de la emisión (por ejemplo, afirmación de hechos o comentarios humorísticos). La velocidad del habla puede ser inusual (por ejemplo demasiado rápida), o puede faltarle fluencia (por ejemplo habla entrecortada) y muy frecuentemente hay una modulación pobre del volumen (ejemplo, la voz es demasiado alta pese a la proximidad del interlocutor). Este último rasgo, puede ser particularmente notorio en el contexto de una falta de adaptación a un marco social dado (ej. en una biblioteca o en un ambiente ruidoso).

En segundo lugar, el habla puede ser tangencial y circunstancial, dando una sensación de incoherencia y de salto de un tema a otro con poca o ninguna conexión lógica. Esto se debe al estilo de conversación unidireccional y egocéntrica, a la incapacidad para proveer el marco utilizado para los comentarios a la falta de demarcación clara de los cambios de tema y a la incapacidad para suprimir la emisión vocal que acompaña a los pensamientos internos.

En tercer lugar, el estilo de comunicación se caracteriza por una verborragia marcada. El niño puede hablar incesantemente sin llegar a una conclusión, generalmente sobre un tema favorito, sin importarle si el que escucha está interesado, si está intentando hacer un comentario o si está intentando cambiar el tema de conversación.

Intereses circunscriptos

Las personas con trastorno de Asperger generalmente adquieren una gran cantidad de información fáctica acerca de un tema de su interés. El tema puede cambiar pero generalmente domina el contenido de la interacción social. Es común que la familia esté inmersa en el tema durante largos períodos de tiempo.

Esta conducta es peculiar porque se aprenden cantidades extraordinarias de información fáctica sobre temas muy circunscriptos, sin una comprensión genuina de los fenómenos más amplios involucrados (ej. víboras, nombres de estrellas, guías de televisión, información sobre el clima, información personal sobre políticos, etc.).

Este síntoma no siempre se reconoce fácilmente en la niñez porque hay intereses que son muy comunes, tales como dinosaurios o personajes de ficción. En niños mayores, los intereses especiales interfieren con el aprendizaje porque absorben mucha de la atención y motivación del niño y tienen un impacto negativo en la capacidad de relacionarse recíprocamente con otros, porque el interés invade y domina la conversación.

Dificultades motoras

Las personas con trastorno de Asperger presentan generalmente una historia de dificultades motoras y de adquisición retrasada de habilidades que requieren coordinación motora sofisticada, tales como pedalear una bicicleta, atrapar una pelota o abrir frascos. Con frecuencia son visiblemente torpes y con poca coordinación. Pueden mostrar patrones de marcha inusuales, posturas raras, habilidades pobres manuales y de escritura, y déficit en habilidades visomotoras. Algunas personas muestran dificultades en pruebas de apraxia, equilibrio, oposición del pulgar, sugiriendo dificultades en la propiocepción.

Alteraciones del sueño

Los niños con trastorno de Asperger, presentan mayor incidencia de alteraciones con la conciliación del sueño y con el mantenimiento del mismo, miedos y actitudes negativas relacionadas con dormir; así como una frecuencia mayor de somnolencia diurna que los otros niños.

Los niños con trastorno de Asperger se encuentran fácilmente sobrepasados frente a mínimos cambios, son altamente sensibles a los factores ambientales estresantes y a veces actúan de forma ritual. Están ansiosos y tienden a preocuparse de modo obsesivo cuando no saben qué esperar; el estrés, el cansancio y una sobrecarga sensorial les desequilibran fácilmente.

Rasgos clínicos en la adultez

Si bien el trastorno de Asperger se origina en la infancia, puede causar mayores dificultades en la adolescencia y la adultez temprana, cuando las relaciones sociales exitosas son la clave para casi cualquier logro. Anormalidades que son lo suficientemente leves como para no ser consideradas importantes en la niñez pueden volverse más notorias en la adolescencia y motivar la opinión de un especialista recién en esa etapa. El diagnóstico puede hacerse en adultos jóvenes y debe ser sospechado en cualquier persona con anormalidades en la interacción social recíproca, comunicación no verbal y actividad imaginativa.

Un diagnóstico definitivo de TEA en la adultez se puede realizar cuando una historia cuidadosa rescata el antecedente desde la niñez de discapacidad social y entonces no puede atribuirse a un deterioro posterior a un episodio de psicosis.

Las alteraciones sociales encontradas en los adultos con trastorno de Asperger se muestran en la tabla que se muestra más abajo y forman, junto con la torpeza motora, las características diagnósticas típicas.

El adulto con trastorno de Asperger da una fuerte impresión de individualidad. Muestra interés en otras personas y en el entorno, a pesar de que éste puede limitarse a detalles que otras personas consideran peculiares. El uso del lenguaje está altamente desarrollado. Les faltan las estereotipias marcadas de los autistas y también las conductas repetitivas, si bien los cambios los afectan y suelen atenerse a una rutina.

Uno de los rasgos más distintivos del trastorno de Asperger es la inhabilidad de conceptualizar los estados mentales de otras personas (déficit de teoría de la mente o mentalización).

Esta incapacidad (o habilidad severamente restringida) de concebir las mentes de otras personas (es decir, reflexionar espontáneamente acerca de los pensamientos, deseos, creencias y sentimientos de los otros) provoca muchas dificultades en las relaciones interpersonales. Los niños no comprenden la ambigüedad de los dobles sentidos y lo toman todo literalmente. Generalmente presentan una prosodia extraña, un vocabulario sofisticado,  y una manera de hablar estereotipada.

Perfil neurocognitivo de las personas con síndrome de Asperger

 

El perfil cognitivo de los pacientes con trastorno de Asperger, demuestra que suelen tener un CI (cociente intelectual) dentro del rango normal o superior al rango normal. En estudios en los cuales se ha evaluado neuropsicológicamente a pacientes con trastorno de Asperger se ha evidenciado una diferencia significativa entre el CIV (coeficiente intelectual verbal) y el CIE (coeficiente intelectual ejecutivo), a favor de la capacidad verbal, es decir que es mucho más alto el CIV que el CIE.

Las personas con síndorme de Asperger suelen tener alteración de las funciones ejecutivas, especialmente aquellas relacionadas con la flexibilidad cognitiva y la planificación.

Existen varios estudios que han explorado la cognición social (o Teoría de la Mente) de las personas con trastorno de Asperger. En tests de teoría de la mente de primer orden (ejemplo, test de Sally y Ann) y de segundo orden (ejemplo predecir el pensamiento de alguien con respecto al pensamiento de otra persona), se vio que los niños con trastorno de Asperger presentan una alteración menor en sus capacidades de mentalización, comparados con niños autistas.

Entre las tareas más avanzadas de teoría de la mente, se pueden mencionar: la tendencia a atribuir un significado social al movimiento e interacción de objetos visuales ambiguos tales como formas geométricas, la decodificación de expresiones faciales complejas en fotos de caras, la detección de “faux pas” (metidas de pata) y la identificación de la emoción en la voz. Es en estas pruebas más avanzadas de teoría de la mente en las que fallan habitualmente las personas con trastorno de Asperger.

Tager-Flusberg contrastó dos aspectos de la teoría de la mente: la capacidad de adquirir información social del ambiente de forma exitosa (percepción social) y la capacidad de razonar acerca de ella (cognición social). Esta autora formula la hipótesis de que el autismo involucra alteración en ambos aspectos pero que las personas con trastornos de Asperger sólo tienen problemas con la percepción social.

Esta conceptualización ofrece una explicación de los problemas que experimentan los individuos con trastorno de Asperger en la vida real, que a veces no se pueden replicar en los estudios de laboratorio; las situaciones de la vida real implican información fluida, ambigua y definida por el contexto, mientras que los estudios de laboratorio tienden a proveer información más explícita.

Las personas con trastorno de Asperger median su intercambio social y emocional a través de medios verbales y lógicos de forma cognitiva y rígida, y de una manera gobernada por reglas, más que de forma afectiva, intuitiva y de manera autoadaptativa.”

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Dra. Alexia Rattazzi